En esta ocasión, hablaré de nuestro Sistema Solar, pero espero que no sea el simple coñazo de hablar de las características en plan libro, sino algo un poco más interesante.
Para que nos situemos, el Sistema Solar está en uno de los brazos de nuestra galaxia, la Vía Láctea, llamado Brazo de Orión, a unos 28.000 años luz del centro, o sea,, en la periferia.
Resumiendo su historia, la teoría más aceptada actualmente sobre su formación es la de la Nebulosa Molecular, postulada por Kant y Laplace en el siglo 18. Esta, sostiene que hace unos 4600 millones de años, existía solo una nube de gas y polvo (Nebulosa Protosolar) con un diámetro de varios años luz. Por rotación y atracción gravitatoria se fueron creando zonas de sobredensidad de gas, que se fueron juntando hasta llegar al colapso gravitatorio, y la presión, generó el calor suficiente para iniciar la fusión nuclear, que literalmente, encendió el Sol.
Una vez encendida la protoestrella, aún quedaban restos de gas y polvo formado un disco (disco protoplanetario) alrededor de la joven estrella. De los granos de polvo, y debido a la gravedad, comenzaron a formarse pequeños cúmulos rocosos por “acreción”, primero se agruparon formado cuerpos de entre 1 y 10 metros de diámetro, que a su vez, colisionaron entre sí formando cuerpos de hasta 5 quilómetros (planetesimales), aumentando su tamaño en aproximadamente 15 cm al año, dieron como resultado varios millones años después, los planetas que hoy conocemos.
Los planetas más cercanos al Sol, estaban eso, demasiado cerca como para que se pudieran condensar moléculas tan volátiles como el agua y el metano, dando así origen a planetas relativamente pequeños y formados principalmente por silicatos y metales. Estos son los denominados planetas rocosos o telúricos, los que forman el sistema solar interior (Mercurio, Venus, La Tierra y Marte).
Más allá de estos, las condiciones permitieron que el metano y el hielo permanecieran en estado sólido, formando cuerpos mucho mayores, pudiendo así capturar mucho más gas proveniente de la nebulosa primigenia, principalmente hidrógeno y helio. Son los gigantes gaseosos (Júpiter y Saturno). También están los gigantes de hielo, que los pobres, se quedaron con el gas que no habían cogido los gigantes gaseosos, así se formaron Neptuno y Urano.
Entre Marte y Júpiter se encuentra el cinturón de asteroides,, el cual está situado en el punto exacto para que se formen planetesimales, pero no puedan llegar más allá debido a los efectos gravitatorios del gigante Júpiter, por lo que se trata de un planeta que digamos, se ha quedado a medias.
Bien,, hecha esta introducción, hablemos por ejemplo de la formación de la Luna. La Luna, es un trozo de La Tierra, si, si, no se trata de un cuerpo celeste de formación paralela, sino que es producto de un “accidente”. Por lo visto, un cuerpo del tamaño de Marte se formo entre La Tierra y el Sol, pero por desgracia, no seguía una órbita regular como los demás, era la oveja descarriada, con tan mala puntería que impacto con la joven Tierra, dando así origen a la Luna.
Asimismo, Marte también cuenta con dos lunas, Fobos y Deimos, pero en su caso la adquisición fue menos traumática, ya que se trata de dos asteroides capturados, lo cual se deduce de su forma irregular.
En cuanto a lunas se refiere, Júpiter se lleva la palma con 63, podríamos decir que se trata de un sistema solar en miniatura, seguido muy de cerca por el otro grandullón, Saturno, con 61, luego le siguen Urano y Neptuno con 27 y 13 respectivamente.
Aunque no se consideren planetas, ya que su tamaño no lo permite, también tenemos vecinitos más pequeños o planetas enanos. Estos son por orden de distancia:
Ceres – En el cinturón de asteroides, el pobre se quedó a medias.
Plutón – Lo degradaron a planeta enano en el 2006, eso sí, tiene 3 lunas, Caronte, Hidra y Nix.
Haumea – Algo más lejos que Plutón, y el tío con 2 lunas.
Makemake – Más lejos que el anterior, sin lunas, y encima vaya nombre.
Eris – Algo más del doble de lejos que Neptuno, pero también con luna.
Luego existen otros tantos “cuerpos menores”, la mayoría transneptunianos, o sea,, en el cinturón de Kuiper, como son Orcus, Ixión, 2002 TX300 (tiene nombre de impresora), Varuna, Quaoar y el que se lleva la palma en cuanto a distancia, Sedna, que está nada más y nada menos que a 502 unidades astronómicas, traducido a quilómetros, 75.300 millones, o sea, en plena nube de Oort rodeado de cometas, que son las virutas de la formación de nuestro sistema solar, es decir,, lo que quedo después de modelar los planetas.
Alguno se preguntará, qué diferencia a un asteroide de los planetas enanos que hemos citado?,, pues básicamente su tamaño y por consiguiente, su forma. Los asteroides tiene forma irregular, por qué?, pues porque su masa no es suficiente ni para redondearlos.
Hablemos de extremos:
Mercurio. Se trata del planeta cuya variación de temperatura es mayor. Durante el día su temperatura es de unos 427º, pero por la noche,, hay que abrigarse, ya que nos ponemos a nada menos que -183º. Por qué?, pues porque Mercurio carece prácticamente de atmósfera, y aunque esté tan cerca del Sol (por eso los 427º de día), nada impide que el calor escape casi en su totalidad al espacio durante la noche.
Venus. Aunque no sea el más cercano al Sol, si es el planeta más caliente, con una temperatura máxima en superficie de unos 499º. Por qué?, pues por un tremendo efecto invernadero que impide que escape el calor durante la noche, por eso también, la temperatura de día y de noche es prácticamente la misma. Si no fuera por su densa atmósfera, las condiciones serían muy apropiadas para la vida (como la nuestra), ya que es el hermano gemelo de La Tierra. Como curiosidad apuntar que Venus es uno de los dos “rebeldes” de los hermanos planetarios, ya que gira sobre sí mismo (rotación) en el sentido de las agujas del reloj, o sea,, al revés que el resto de planetas (excepto Urano), por ello,, el Sol sale por el Oeste y se pone por el Este.
La Tierra. Bueno, que decir de nuestro planeta. Es el más grande de los telúricos, es el único (que se sepa) que alberga agua en estado líquido y el único (que se sepa) que alberga vida, aunque por desgracia, no demasiado inteligente.
Marte. Aquí el planeta rojo se lleva la palma por tener la mayor montaña del sistema solar, se trata del Olympus Mons, un volcán de 25 quilómetros de altura (casi el triple que el Everest), también cuenta con el mayor cañón del sistema solar, el Valles Marineris, con una longitud de 2.700 quilómetros, una anchura máxima de 500 km, y una profundidad máxima de 6 km. O sea,, geológicamente hablando,, Marte es “la bomba”.
Júpiter. Este es el mayor de la familia,, él solito tiene una masa casi dos veces y media la del resto de planetas del Sistema Solar juntos, el que tiene más lunas, 63, además también es el que tiene los días más cortos,, en poco menos de 10 horas completa una rotación sobre sí mismo. También tiene el mayor sistema meteorológico, la Gran Mancha Roja. Se trata de un anticiclón con un tamaño aproximado dos veces y media el tamaño de la Tierra. Y como curiosidad apuntar que algunos astrónomos defienden la teoría de que Júpiter es una enana marrón,, o sea,, una estrella que no llego a encenderse debido a la falta de masa crítica para iniciar la fusión nuclear del hidrógeno,, ya que su composición, es básicamente, la misma que la del Sol.
Saturno. Se trata del segundo en tamaño. Su principal característica son sus anillos, aunque realmente, todos los gigantes poseen un sistema de anillos, pero los de Saturno, son los únicos visibles con un telescopio, ya que se encuentran formados en su mayoría por hielo que refleja la luz del Sol. Es también el planeta más “ovalado” del Sistema Solar y el menos denso, siendo su densidad menor que la del agua, es decir, que si existiera un recipiente suficientemente grande lleno de agua,, Saturno FLOTARIA..
Urano. Podríamos decir que es el “rarito” de la familia,, casi todo es raro en el. Para empezar, su nombre no proviene de la mitología romana como el resto de planetas, sino de la griega. Su rotación es retrograda, es decir,, igual que Venus, gira en el sentido de las agujas del reloj, pero no contento con ello, su eje de rotación está inclinado casi 90º sobre su órbita, así como sus satélites y anillos, y para más inri, su eje magnético está desplazado e inclinado más de 60º de su eje de rotación, y no solo eso, ya que Urano no posee elementos metálicos en su interior, por lo que se desconoce la naturaleza de su campo magnético. Asimismo, en Urano hay una transición gradual de atmósfera a océano de metano, lo cual le confiere una alta conductividad eléctrica. Y para terminar con las rarezas, es el único que tiene un anillo de color azul, cuando lo normal es de color rojo debido a sus compuestos.
Neptuno. Como su predecesor Urano, sus polos magnéticos están inclinados, aunque en este caso 50º con respecto a su eje de rotación y a unos 13.500 km de su centro físico. También es el planeta con los vientos más rápidos del Sistema Solar en su atmósfera,, llegando a alcanzar velocidades de hasta 2.000 km/h nada menos, o sea,, una Tramontana del copón. También cuenta con el satélite cuya órbita es la más excéntrica de todos los satélites del Sistema Solar, con distancias del planeta que varían entre los 1.353.600 y 9.623.700 quilómetros.
Aunque ya no se le considere planeta, también hablaremos del pobre Plutón.
Plutón. Fue el último en ser descubierto, lo hizo Clyde William Tombaugh el 18 de febrero de 1930, y el primero en ser excluido de la familia, el 24 de agosto de 2006 por la UAI (Unión Astronómica Internacional). Es el planeta con el año más largo (traslación) con un período de 249 años terrestres, y el que tiene la órbita más excéntrica, llegando en algunos momentos a cruzar la órbita de Neptuno durante 20 años, convirtiendo así a este último en el planeta más lejano durante estos 20 años. Es el que cuenta con el satélite más grande a proporción de su tamaño, por lo que se les puede considerar un sistema planetario doble.
Pues creo que no me he dejado nada.
Espero que después de leer este artículo, hayamos aprendido algunas cosillas que no conocíamos de nuestros hermanos planetarios, y que no me haya hecho demasiado pesado.
Pues eso, hasta la próxima,,,, espero